Los viajes de negocios accesibles son un punto ciego para la mayoría de los programas de viajes corporativos. Un estudio reciente titulado «El estado de las políticas de viajes corporativos: EE. UU. y Canadá 2025», elaborado por la GBTA en colaboración con ALTOUR, lo deja muy claro. Solo el 13 % de las políticas de viajes abordan de forma específica las necesidades de los viajeros con discapacidad, ya sea visible o no. En los últimos años, la gestión de viajes se ha centrado en ser más precisa en cuanto a tarifas, límites de gastos en hoteles y procesos de aprobación, y la accesibilidad se está pasando por alto.
Esto es más importante de lo que sugiere una simple estadística. Tu política puede ser muy estricta en cuanto al gasto y, aun así, dejar que una parte de tu plantilla tenga que organizarse los viajes por su cuenta.
Lo que realmente muestran los datos
El estudio encuestó a compradores de viajes de todo Estados Unidos y Canadá. Las cifras sobre accesibilidad son contundentes:
- El 13 % afirma que su política aborda de forma «muy» o «extremadamente» las necesidades de las personas con discapacidad
- El 19 % dice que lo hace de forma moderada
- El 68 % dice que lo hace solo un poco o nada en absoluto
Esta tendencia se repite cuando se amplía el ámbito a los viajeros en general. Solo el 19 % de los compradores afirma que su póliza explica claramente cómo pueden los empleados solicitar asistencia especial, plantear sus inquietudes o denunciar casos de discriminación. Las mujeres y los viajeros LGBTQ+ que se encuentran con algún problema durante el viaje —como acoso o discriminación, por ejemplo— a menudo no tienen ningún lugar claro al que acudir dentro de la propia póliza.
Así que el problema no se limita solo a las sillas de ruedas y las rampas. Abarca toda la cuestión de cómo un viajero que necesita algo más puede solicitarlo realmente.
¿Por qué existe esa diferencia?
Las políticas de viajes no han disminuido, sino que han ido creciendo. La mitad tiene ahora más de 10 páginas, y una cuarta parte supera las 20. Los programas han prestado mucha atención a los detalles relacionados con el control de costes, el cumplimiento normativo y los riesgos. La accesibilidad se ha dejado fuera de la política porque se considera un tema de RR. HH. o jurídico que se trata en un documento aparte.
Hay algunos ejemplos destacados de empresas que lo han hecho bien, como abrir las políticas «para necesidades especiales y preferencias de viaje de los grupos minoritarios» o incluir una referencia directa a la política de adaptaciones para personas con discapacidad dentro de las normas de viaje. Pero esas son las excepciones.
El listón está más bajo de lo que crees
No hace falta que publiques una lista exhaustiva de adaptaciones para solucionar esto. La propia conclusión del estudio es modesta. Como mínimo, tu política debería explicar:
- Cómo puede un empleado comunicar de forma confidencial una necesidad de accesibilidad al programa de viajes o a tu TMC
- Cómo piden ayuda
- A quién deben llamar si surge algún problema durante el viaje
Eso es todo. Ya puedes detallar las adaptaciones concretas más adelante. Lo primero es asegurarte de que la gente sepa que esa puerta existe y cómo abrirla. La confidencialidad es importante aquí, porque las discapacidades ocultas solo se revelan cuando el viajero confía en el proceso.
El panorama general de la accesibilidad
Más de mil millones de personas, alrededor del 15 % de la población mundial, viven con algún tipo de discapacidad, según la OMS. Solo el mercado turístico estadounidense para personas con discapacidad tiene un valor estimado de 50 mil millones de dólares al año, según el estudio de la organización Open Doors de 2024. La población mundial mayor de 60 años superó los dos mil millones en 2025, y el envejecimiento conlleva sus propias necesidades de accesibilidad. Este no es un nicho que te puedas permitir pasar por alto.
En 2024, el Departamento de Transporte de EE. UU. registró una tasa de maltratamiento de sillas de ruedas y scooters del 1,26 %, lo que supuso una mejora respecto a 2023, pero aún así supuso más de un dispositivo de cada cien facturados.
La normativa se está poniendo al día rápidamente
La era del voluntariado está llegando a su fin. Hay dos novedades para 2025 que deberías tener en cuenta:
- La Ley Europea de Accesibilidad entró en vigor en junio de 2025. Exige que los sitios web y las terminales de autoservicio sean accesibles en toda la UE, y se aplica al comercio electrónico y a los servicios digitales que se usan en los viajes de negocios, incluidas las reservas de vuelos y de hoteles.
- El Grupo de Trabajo sobre Accesibilidad en la Aviación del Reino Unido, dirigido por la baronesa Grey-Thompson, publicó 19 recomendaciones en julio de 2025. Entre ellas se incluyen una formación obligatoria sobre sensibilización hacia la discapacidad para el personal del sector de la aviación y normas más claras para solicitar asistencia y transportar ayudas para la movilidad.
Si tus proveedores y herramientas de reserva tienen que cumplir estas normas, tu política debería hacer referencia a ellas e informar a los viajeros de las garantías que pueden esperar. Una política que ignore los requisitos mínimos reglamentarios quedará obsoleta en poco tiempo.
¿Qué deberían hacer ahora los programas con visión de futuro?
Considera la accesibilidad como una política fundamental, no como algo secundario. Algunas medidas prácticas:
1. Añade una sección clara sobre accesibilidad en la propia política de viajes. Canal de información, solicitudes de asistencia, contacto de emergencia. Que sea breve y fácil de encontrar.
2. Incorpora la información sobre la política de privacidad en el proceso de reserva. Un campo confidencial en el momento de la reserva es mejor que un formulario escondido. Las políticas integradas se tienen en cuenta; las impuestas, se ignoran.
3. Informa a tu TMC. Tu empresa de gestión de viajes es la primera línea operativa. Asegúrate de que sepan cómo gestionar las necesidades comunicadas y los problemas con el equipamiento, y de que los viajeros sepan que pueden ponerse en contacto con ellos.
4. Aborda la inclusión junto con la accesibilidad. Explica con detalle cómo puede cualquier viajero denunciar un caso de acoso o discriminación durante el viaje. Esa cifra del 19 % en cuanto a claridad tiene mucho margen de mejora.
5. Analiza cuáles son tus obligaciones según la EAA y la normativa aeronáutica del Reino Unido. Averigua cuáles se aplican a tus rutas y proveedores, y luego inclúyelas en tu política.
Hacer bien las cosas en materia de viajes accesibles no solo garantiza la seguridad y la tranquilidad de los viajeros. En cuanto al talento, amplías el grupo de personas que pueden viajar cómodamente por motivos de trabajo, lo cual supone una ventaja real a medida que la población activa envejece y la normativa se vuelve más estricta. El 13 % que ya se toma muy en serio la accesibilidad lleva ventaja. Al 68 % restante aún le queda camino por recorrer.
Para cerrar esa brecha, lo primero es saber en qué punto se encuentra tu propia política. Si quieres una consulta para que evaluemos tu política de viajes, ponte en contacto con nosotros y concertaremos una reunión.


